Iván Ljubetic Vargas, historiador del Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren, CEILER
Plaza de Armas, Santiago, 1850
Hacia mediados del siglo XIX, cuando la clase obrera chilena alcanzaba unos 30 mil proletarios, las ideas del liberalismo revolucionario y en menor grado del socialismo utópico, agitaban a sectores de jóvenes intelectuales, profesionales, artesanos e incluso obreros.
Fundación de la Sociedad
Santiago Arcos Arlegui
El 14 de abril de 1850, los intelectuales Santiago Arcos Arlegui, Francisco Bilbao, Eusebio Lillo y José Zapiola, junto con los artesanos Ambrosio Larrecheda , Cecilio Cerda, Rudecindo Rojas, Manuel Guerrero y Francisco Prado, el obrero Mondaca y el ex oficial Luciano Piña, fundaron la Sociedad de la Igualdad, inspirados en los principios e ideales de la Revolución Francesa del siglo XVIII y de la Revolución obrera de 1848.
Eusebio Lillo
Se reunieron en los salones de la Filarmónica, Casa de Mariano Aristía, ubicada en calle San Antonio esquina Catedral.
El primer punto de la reunión fue conocer y aprobar los Reglamentos y Estatutos redactados por Arcos y Zapiola.
José Zapiola
Sus ideales
En esa primera sesión se aprobaron también los tres ideales propuestos por Bilbao:
– Reconocer la soberanía de la razón como autoridad de las autoridades;
– Reconocer la soberanía del pueblo como base de toda política y
– Reconocer el amor y fraternidad universal como vida moral.
Directiva
También se eligió su directiva, que quedó formada así:
Presidente. Eusebio Lillo;
Vicepresidente: Manuel Guerrero;
Secretario: Francisco Bilbao;
Segundo Secretario: José Zapiola;
Directores: Santiago Arcos,
Ambrosio Larrecheda,
Francisco Prado y
Cecilio Cerda.
El nombre de la Sociedad lo propuso Luciano Piña.
Organización
La Sociedad de la Igualdad se organizó en grupos. En abril de 1850 se contaba con 7 u 8 grupos, con un total de 200 socios aproximadamente.
Tenía un periódico “El Amigo del Pueblo”. En él escribió Santiago Arcos el 16 de abril de 1850:
“¡Ha llegado el momento en que la clase obrera adquiera conciencia de su poder!”.
General Manuel Bulnes
En agosto de 1850, a poco más de tres meses de existencia, contaba con dos mil asociados. Su desarrollo inquietó a la reacción. La represión cayó contra ella.
El 19 de ese mes, su sede fue atacada por policías y hampones. Como respuesta a la agresión, se llevaron a cabo masivas manifestaciones de repudio.
Gobernaba el general Manuel Bulnes, quien dictó un decreto prohibiendo la Sociedad de la Igualdad y ordenando la detención de sus dirigentes.
Iván Ljubetic Vargas, historiador del Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren, CEILER
«Es mejor morir de pie, que vivir
toda una vida arrodillado».
(Emiliano Zapata)
El general Jesús Guajardo, con el consentimiento del presidente Venustiano Carranza y el general Pablo González, ofreció a Emiliano Zapata armamento y municiones para continuar la lucha. Acordaron reunirse en la Hacienda de Chinameca, Morelos, el 10 de abril de 1919. Emiliano Zapata acampó con sus fuerzas a las afueras de la hacienda. Se acercó a ella acompañado por una escolta de 100 hombres. Al cruzar la entrada, un ordenanza tocó con su clarín la llamada a honores. Fue la señal. Los tiradores, escondidos en las azoteas, abrieron fuego contra Zapata. Éste alcanzó a sacar su pistola, pero cayó acribillado.
Una vez muerto, Emilio Zapata se convirtió en el apóstol de la revolución y en el símbolo de los campesinos desposeídos.
Entre la gente común del estado de Morelos, que se negaba a dar crédito a la muerte de Zapata, circulaba la creencia de que no era su caudillo el que había sido asesinado por Guajardo. Se decía que le hacía falta un lunar, que si Zapata era más alto o más moreno. Se decía que no era posible que, si Zapata había escapado a tantas emboscadas y siempre había tenido tan buen olfato para los engaños, hubiera caído de esta manera. Se decía que Zapata había mandado en su lugar a uno de sus compadres, con quien compartía un gran parecido. Desgraciadamente la identificación del cadáver de Zapata por parte de antiguos compañeros de armas y gente cercana fue contundente: el cadáver correspondía al caudillo del sur.
¿Quién era Emiliano Zapata?
Emiliano Zapata Salazar había nacido en Anenecuilco, Morelos, el 8 de agosto de 1879, en el seno de una familia campesina. Fue hijo de Gabriel Zapata y Cleofas Salazar. Tuvo seis hermanas y tres hermanos. Su infancia se desarrolló en un agro dominado por el latifundio.
Tenía nueve años de edad cuando presenció el despojo de tierras a campesinos ocasionadas por hacendados de la zona. Ante una pregunta suya, el padre que le respondió que nada podía hacerse. Entonces el niño Emiliano le dijo: “¿No se puede? Pues cuando yo sea grande, haré que las devuelvan”.
Cumplía 16 años cuando murió su madre. Once 11 meses después perdió a su padre. Trabajó como labrador.
El 15 de junio de 1897 fue detenido por las fuerzas rurales de Cuernavaca, durante la fiesta del pueblo de Anenecuilco. Su hermano Eufemio liberó, pistola en mano. Entonces, los hermanos Zapata debieron abandonar el estado. Emiliano trabajó un año en la hacienda de Jaltepec en Puebla.
En 1906 asistió a una junta de campesinos en Cuautla para discutir la forma de defender sus tierras y las del pueblo frente a los hacendados colindantes.
En 1908, Zapata fue incorporado al 9° Regimiento de Caballería, bajo el mando del coronel Alfonso Pradillo.
Dirigente agrario
El 12 de septiembre de 1909, Emiliano Zapata fue elegido calpuleque (palabra náhuatl, que significa jefe, líder o presidente) de la Junta de Defensa de las tierras de Anenecuilco. Entonces empezó a analizar documentos que se originaron en el virreinato que acreditaban los derechos de propiedad de los pueblos sobre sus tierras, los cuales habían sido negados por las Leyes de Reforma. Sobre todo la Ley Lerdo, que obligó a las corporaciones civiles a vender o ser expropiadas las tierras improductivas. Estas leyes además fueron aprovechadas por varias personas para acrecentar sus tierras de manera ilegal al solicitar la propiedad de zonas comunales que los pueblos no trabajaban.
Emiliano Zapata se convirtió en dirigente agrario de Morelos, su estado natal. Su primera acción política ajena al mundo campesino fue en las elecciones para gobernador de Morelos en 1909, cuando apoyó al candidato e de la oposición, Patricio Leyva en contra de los latifundistas.
Recupera y reparte tierra
En mayo de 1910 recuperó por la fuerza las tierras de la Hacienda del Hospital, que dejó en posesión de los campesinos del lugar. Por este hecho fue declarado bandolero y tuvo que escapar varias veces.
Algunos meses después, participó en la reunión que se celebró en Villa de Ayala, con objeto de discutir lo que después se convertiría en el Plan de Ayala. Reunió a los vecinos de tres pueblos: Anenecuilco, Villa de Ayala y Moyotepec. Con ellos inició un nuevo reparto de tierras derribando las cercas.
La Revolución de 1910
Se inició al proclamarse el Plan de San Luis. Zapata leyó un ejemplar; llamándole la atención especialmente el Artículo Tercero, que ofrecía la restitución de las tierras a sus legítimos propietarios. Emiliano Zapata sostuvo conversaciones con dirigentes agrarios.
En ellas se acordó la realización de una entrevista del maestro rural Pablo Torres Burgos con el Jefe de la Revolución Francisco Madero, en San Antonio, Texas.
El resultado de esta entrevista fue la decisión de tomar las armas por Pablo Torres Burgos, Emiliano Zapata, Rafael Merino y cerca de 60 campesinos. Esto ocurrió el 10 de marzo de 1911 al proclamar el Plan de San Luis. Se libraron numerosos combates.
A la muerte de Pablo Torres Buros, el 29 de marzo de 1911 Emiliano Zapata fue elegido por la junta revolucionaria del sur, nuevo jefe revolucionario maderista del sur.
Emiliano Zapata estableció su cuartel general en Cuautlixco, pueblo cercano a Cuautla. Desde ahí dirigió el ataque al Ejército porfirista, defendido por el 5° Regimiento, al mando del coronel Eutiquio Munguía; además de un Cuerpo Rural, a las órdenes del comandante Gil Villegas. Zapata logra tomar la ciudad el 13 de mayo de 1911.
Después del triunfo de Madero
Cuando triunfaron las fuerzas de Madero, Zapata no aceptó licenciar sus tropas sin que a cada uno se le otorgara tierra para sembrar, a cambio de sus fusiles. Para Zapata, la guerra no terminaba con el derrocamiento del porfirismo, sino con la cristalización del objetivo del pueblo campesino: la devolución de las tierras robadas por los hacendados millonarios.
Ante esta actitud el presidente interno Francisco León de la Barra lo declaró rebelde y mandó fuerzas para someterlo.
Francisco Ignacio Madero
En agosto de 1911 Francisco Madero acordó entrevistarse con Emiliano Zapata en Yautepec para buscar una solución pacífica en el conflicto en el sur y con el fin de convencerlo de que licenciara sus tropas. Entretanto, Zapata era fuertemente criticado por la prensa conservadora del país. En la entrevista no se logró ningún acuerdo, pues Madero no concebía la reforma agraria como lo hacía Zapata. Madero creía que primero había que hacer una reforma política profunda, mientras que para Zapata era prioritaria la devolución de las tierras robadas por las grandes haciendas. A decir de Zapata, Madero había traicionado la revolución.
El gobierno federal reiteró su decisión de imponer el orden por la violencia, y Zapata se desplegó con sus tropas a los límites entre Guerrero y Puebla. Se escondió del gobierno y realizó emboscadas a pequeños contingentes federales. En este periodo, Zapata se casó con Josefa Espejo. Padrino de la boda fue el propio Madero.
Presidencia de Madero
Con Madero como presidente de la República, las diferencias no disminuyeron. Zapata se entrevistó con Madero en el Palacio Nacional. Sostuvieron fuerte discusión. Madero ofreció a Zapata una hacienda en el estado de Morelos “como pago a sus servicios a la Revolución”. Esto enfureció a Zapata, que le contestó:
“No, señor Madero. Yo no me levanté en armas para conquistar tierras y haciendas. Yo me levanté en armas para que al pueblo de Morelos le sea devuelto lo que le fue robado”.
El Plan de Ayala
El 25 de noviembre de 1911, Zapata lanzó el Plan de Ayala. Este documento se convirtió en su estandarte y en el fiel ejemplo de la ideología de los campesinos de Morelos. En él se exigía la redención de los indígenas y la repartición de los latifundios creados durante el porfiriato. Se desconocía a Madero como presidente y se reconocía a Pascual Orozco como jefe legítimo de la Revolución Mexicana. Proclamaba, además, la lucha armada como el único medio para obtener justicia.
Durante 1912, Emiliano Zapata combatió al Ejército Federal que buscaba la pacificación en los estados del sur. Los zapatistas buscaron defenderse y ocasionaron serias derrotas a los federales. Ello a pesar que en ese entonces el movimiento zapatista era muy débil, tanto en el ámbito político como en la rama militar.
La lucha en el sur a la muerte de Madero
Después del asesinato de Madero y la llegada al poder de Victoriano Huerta, la lucha armada se agudizó. Zapata se convirtió en uno de los jefes revolucionarios más importantes, al tiempo que introdujo importantes reformas en Morelos.
A comienzos de 1914, Emiliano Zapata tomó Jonacatepec y Chilpancingo. Ese año su ejército constaba ya de 27,000 hombres. Para abril ya había controlado por completo el estado de Morelos y parte de los estados de México, de Guerrero, de Puebla y de Tlaxcala. Entonces se negó a pactar con aquellos a quienes él llamó “asesinos de Madero”. A Pascual Orozco lo retiró el cargo de Jefe de la Revolución. Zapata quedó entonces como único jefe del Ejército Libertador del Sur.
General Emiliano ZapataVilla y Zapata en Ciudad de México
Siempre en abril de 1914 Zapata, desde su cuartel general de Cuernavaca, promulgó la entrega de tierras a los pueblos.
Alianza de Zapata y Villa
Emilio Zapata se unió con Francisco Villa. Ambos desconocieron al gobierno de Venustiano Carranza y reconocieron a Eulalio Gutiérrez como presidente provisional de México. Esto provocó la continuación de la guerra civil. A finales de noviembre de 1914, la poderosa División del Norte y el Ejército Libertador del Sur entraron en la Ciudad de México.
.En su estancia en la capital, las tropas tuvieron una actitud pacífica. Obtuvieron recursos mediante limosnas y evitaron los robos y asaltos de algunos bandidos que se hacían llamar zapatistas.
El 4 de diciembre de 1914 Villa y Zapata tuvieron la entrevista de Xochimilco donde se acordó una alianza militar entre ambos ejércitos. Villa aceptó el Plan de Ayala y se comprometió a dar armas a Zapata.
Entrada de los generales Villa y Zapata a la ciudad de México, 1914
Ofensiva de Carranza contra Zapata
Concretados estos acuerdos, Emiliano Zapata partió rumbo a Amecameca y tomó Puebla el 17 de diciembre de 1914, aunque en los primeros días de enero la plaza le fue arrebatada por las fuerzas del general Álvaro Obregón.
Durante 1915 Morelos fue gobernado por los campesinos levantados en armas.
En 1916, una vez que Venustiano Carranza se instaló en la Ciudad de México y que Francisco Villa sufrió serias derrotas, Carranza dispuso la ofensiva contra el zapatismo. Con apoyo incluso de la aviación. Cuernavaca fue ocupada por los constitucionalistas en mayo de 1916. Ante la carencia de armas y ya sin el apoyo de Villa, en muy poco tiempo casi todas las poblaciones del estado de Morelos quedaron en poder de los constitucionalistas.
1918: Zapata un guerrillero con poco futuro
En 1917 Zapata, lanzó una contraofensiva. Reconquistó seis ciudades y continuó la guerrilla en zonas periféricas y de frontera. Sin embargo, en octubre del mismo año, el estado de Morelos cayó en mano de las tropas de Carranza.
Hacia 1918 Emiliano Zapata era un guerrillero con poco futuro, pues ante las constantes batallas y lo escaso de las municiones, la muerte de los cabecillas y la ley agraria de Carranza, que apaciguó la causa agraria de sur. Su movimiento, indudable manifestación del descontento campesino, no llegó a consolidarse como una verdadera organización político-militar. Siendo una rebelión de masas campesinas, se limitó a realizar su guerra de guerrillas a partir de 1918.
El 10 de abril de 1919 Emiliano Zapata fue asesinado
El cadáver de Zapata exhibido en Cuautla, Morelos, el 10 de abril de 1919.
Iván Ljubetic Vargas, historiador del Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren, CEILER
“La primera nave espacial del mundo con un hombre a bordo, la Vostok, se puso en órbita desde la Unión Soviética el 12 de abril de 1961. El navegante espacial que pilota la nave Vostok es un ciudadano de la URSS, el Mayor Yuri Gagarin.”
Este anuncio transmitido por Radio Moscú, mientras Gagarin aún estaba en el espacio, estremeció al mundo. Este histórico vuelo de 108 minutos, una única órbita alrededor de la Tierra, convirtió a Gagarin en el primer ser humano en el espacio y en un héroe internacional.
¿Quién era Yuri Gagarin?
Había nacido en Gjask, actual Rusia, en 1934. Cosmonauta soviético. Se graduó en 1955, en la Escuela Técnica de Saratov, en cuyo aeroclub asistió a clases de vuelo. En 1957 ingresó en la Academia de las Fuerzas Aéreas en Orenburgo, en los Urales, y alcanzó el grado de teniente.
La hazaña que conmovió a la humanidad
En 1961 fue elegido para el cuerpo de cosmonautas de la URSS. El 12 de abril de ese mismo año fue lanzado a bordo de la nave espacial Vostok I, que le llevó a distancias comprendidas entre los 180 y los 327 km de la superficie terrestre.
La pequeña cápsula esférica, de poco más de dos metros de diámetro, entró en órbita alrededor del planeta a una velocidad de 28.000 km por hora, durante casi hora y media, tiempo en el cual el vehículo llegó a dar dos vueltas a la Tierra y convirtió a Gagarin en el primer hombre que alcanzaba el espacio exterior. Durante la maniobra de aterrizaje decidió permanecer en el interior de la cápsula, sin activar el asiento eyectable que le habría evitado el impacto final de la toma de tierra. Culminó su misión con éxito, y aterrizó indemne en el lugar previsto y en territorio soviético. Por entonces tenía 27 años de edad.
Embajador de la paz
Dos días después del retorno de la Vostok 1 Gagarin regresó a Moscú, donde apareció en el balcón del Kremlin con el primer ministro Nikita Jruschov. Realizó una gira mundial en la que los vítores de las multitudes le acompañaron dondequiera que iba. Las visitas internacionales de Gagarin fueron extraordinarias porque se produjeron en plena Guerra Fría. He aquí que había alguien que podía viajar, no sólo entre la Tierra y el espacio, sino también entre los mundos cerrado y abierto del Este y el Oeste. Las diferencias ideológicas se olvidaron temporalmente pues aquel hombre fue aclamado como un héroe en todo el mundo.
La carrera espacial
Con esta gesta, la URSS volvía a adelantarse a sus rivales estadounidenses en la competida carrera espacial y lograba un importante éxito propagandístico. El protagonista de los acontecimientos, Gagarin, fue condecorado con las más altas distinciones de su país y ascendió al grado de coronel. Se convirtió en un héroe nacional de la URRS y en una leyenda de la astronáutica mundial.
Su trágica muerte
Gagarin nunca volvió al espacio. Después de la gira, regresó a su casa en la Ciudad de las Estrellas para continuar su trabajo en el programa espacial soviético. Se estaba preparando para el primer vuelo de la nueva nave Soyuz en 1967, pero los altos directivos del espacio lo dejaron en tierra, porque no querían arriesgar la vida de un héroe de la Unión Soviética en otra misión peligrosa. Lo más trágico fue que Gagarin perdió la vida durante un vuelo rutinario de entrenamiento el 27 de marzo de 1968, cuando su avión se estrelló y, tanto él como su instructor fallecieron. Sus cenizas se depositaron en la muralla del Kremlin y, en su honor, un cráter lunar y el asteroide 1772 Gagarin recibieron su nombre. Además, a título póstumo se dio su nombre a su localidad natal.
Iván Ljubetic Vargas, historiador del Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren, CEILER
Desde la escuela asociamos a la dulce Gabriela con sus bellas rondas como:
“Dame la la mano y danzaremos,
dame la mano y me amarás.
Como una sola flor seremos,
como una flor, y nada más…”
O con: “Todas íbamos a ser reinas,
de cuatro reinos sobre el mar:
Rosalía con Efigenia
y Lucila con Soledad”
Gabriela Mistral es eso, pero mucho, mucho más que eso.
Sus inicios
Nació el 7 de abril de 1889 en la calle Maipú Nº 759 (hoy Gabriela Mistral) de la ciudad de Vicuña, ubicada en el valle del Elqui, a 62 kilómetros de La Serena.
Su padre, Juan Jerónimo Godoy Villanueva, era profesor; su madre, Petronila Alcayaga Rojas, modista. Fue bautizada en la parroquia de Vicuña con el nombre de Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga.
En 1892, cuando ella tenía tres años de edad y vivían en Montegrande, su padre abandonó a la familia, quedándola con su madre y su media hermana, Emelina Molina Alcayaga, que por entonces tenía 15 años. Ésta se encargó de instruirla y darle orientación a su vida.
En el año 1900, Lucila ingresa a la Escuela Superior de Niñas de Vicuña.
En 1901 La familia residió un breve tiempo en La Serena y Coquimbo, para luego trasladarse a El Molle.
Comienza a escribir
En 1904 el periódico “El Coquimbo” de La Serena, publicó sus primeras colaboraciones firmadas con el seudónimo de “Soledad”.
Trabajó como profesora ayudante en una escuela de La Serena, cuando tenía 15 años de edad.
En 1906, cuando tenía 17, conoció a Romelio Ureta Carvajal, un empleado ferroviario, que se afirma fue su único amor, fuente de permanente inspiración.
El 23 de julio de 1908 apareció en “El Coquimbo” la poesía “Del Pasado”, que firmó con el seudónimo de Gabriela Mistral. El nombre lo tomó de un poeta italiano que le interesó en sus inicios, Gabriel D’Annunzio; el apellido, del poeta francés Federico Mistral.
En 1909 se desempeñó como maestra en la Escuela de Los Cerrillos (en el camino a Ovalle). El 25 de noviembre de ese año se suicidó Romelio Ureta Carvajal, cuando tenía 26 años de edad.
Los sonetos de la muerte
En 1910 Gabriela rindió examen en la Escuela Normal Nº 1 de Niñas de Santiago, obtuvo el título de maestra primaria y fue designada en una escuela de Barrancas, sector poniente de Santiago.
En 1911 recibió el nombramiento de profesora de Higiene en el Liceo de Traiguén.
En 1912 se desempeñó en el Liceo de Antofagasta como profesora de Historia e Inspectora General. Ese año murió su padre en Copiapó, a los 52 años de edad.
El 22 de diciembre de 1914 obtuvo la más alta distinción en los Juegos Florales realizados en Santiago por sus “Sonetos de la Muerte”.
En 1917 colaboró con 55 poemas y cuentos suyos en los cinco volúmenes de lectura escolar de Manuel Guzmán Maturana.
En 1918 Pedro Aguirre Cerda, Ministro de Instrucción Pública del Presidente Juan Luis Sanfuentes, nombró a Gabriela Mistral Profesora de Castellano y directora del Liceo de Punta Arenas, ciudad en que permaneció hasta abril de 1919.
En Temuco nace una amistad
Fue trasladada a Temuco y designada Directora del Liceo de Niñas. Nunca sintió afecto por esa ciudad. Cuentan que cuando viajaba en tren al sur, al pasar por Temuco, cerraba las cortinas de la ventana para ni siquiera verlo.
Sin embargo, en esa ciudad hacia 1920 nació una gran amistad. Oficiaba como su secretaria en el Liceo de Niñas la pintora y escultora, la militante revolucionaria, Laura Rodig.
“Un día –relata Volodia Teitelboim- vino un niño con cara aceitunada. Preguntó por la directora a Laurita. Le dijo que ella no estaba. Esperó tres horas y no cambió palabra con la suave secretaria, que por entonces debía tener poco más de veinte años y era una tímida acogedora. El poeta y su poesía se marcharon muy tristes. Pero, como ese muchacho no pertenecía al rebaño de los que se dan por vencidos, regresó al día siguiente, temeroso, siempre con el cuaderno en la mano. Sí, Gabriela estaba en casa, pero no podía recibirlo porque ese día se sentía enferma de jaqueca. El adolescente cetrino, no obstante su inhibición, no pudo evitar que se le notara la cara de pena. Laurita le preguntó, afable: ‘Pero, ¿qué desea, joven?
Pablo Neruda
¡Dígamelo, por favor!’ ‘Traigo unos versos’, murmuró, balbuceante, el muchachito. Laura Rodig pensó para sí misma: ‘Es lo de siempre. Esta escena ya la he visto alguna vez’. Pero como era cortés y percibía que ese niño flaco estaba amargado, le dijo, con dulzura: ‘¿No puede dejármelos? Ella los verá cuando tenga tiempo’. ‘Sí, puedo dejarlos –contestó el muchacho-. Pero, de todos modos necesito hablar con ella. Quiero conocer su opinión’. ‘Bueno, entonces, tenga paciencia. Vuelva en una hora. Puede ser que…’
Una vez transcurrido el tiempo, el muchacho golpeó de nuevo la puerta. Vio frente a él a la mujer que personificaba la poesía. Se inclinó en una venia profunda, que no acostumbraba. Ella descendió de su trono invisible. Lo trató como una mamá cariñosa. Le dijo: ‘Me he arreglado para recibirlo. Estaba enferma. Pero me puse a leer sus versos y me he mejorado, porque tengo la seguridad que aquí sí que hay un poeta de verdad’. Luego agregó: ‘Una afirmación de esta naturaleza no la he hecho nunca antes.’ Esa amistad no se quebró nunca”. (Volodia Teitelboim: “Neruda” páginas 33 y 34) .
Ese muchachito era Neftalí Reyes Basoalto, alumno del Liceo Hombres de Temuco, el mismo que hoy lleva su nombre, Pablo Neruda.
Recabarren y Gabriela
El 14 de mayo de 1921 se fundó el Liceo de Niñas Nº 6 de Santiago. Gabriela fue nombrada su primera directora. En 1922 el Instituto ‘Las Españas’, de Nueva York publicó su primera obra maestra: “Desolación”.
Ese mismo año, Gabriela fue invitada por el Ministro de Educación de México, José Vasconcelos, para que viajara a su país a fin de colaborar en los planes de reforma educacional auspiciados por el Gobierno mexicano.
Luis Emilio Recabarren
El diputado comunista Luis Emilio Recabarren, al conocer esa noticia y saber que Gabriela Mistral no tenía dinero para el viaje, propuso en la Cámara una indicación para que se le diera un viático de cinco mil pesos. La moción fue rechazada, en medio de sonrisas irónicas, por los diputados de derecha. Los mismos que aprobaban con todo entusiasmo generosos viáticos para los oficiales de las Fuerzas Armadas, que solían viajar constantemente a Europa acompañados de sus familiares.
El 23 de junio de 1922 partió Gabriela desde Valparaíso, acompañada de Laura Rodig, en el vapor Orcoma rumbo al país azteca.
Solidarizando con Sandino
En México, en 1923, fueron publicados 20 mil ejemplares de su obra “Lecturas para Mujeres”. En Chile aparece la segunda edición de “Desolación” y el Consejo de Instrucción Pública le otorgó el título de Profesora de Castellano. En Barcelona apareció una antología con el nombre de “Las mejores poesías”.
Ese mismo año 1923, Gabriela llamó a los pueblos del continente a sumarse al pequeño David que enfrentaba al Goliat prepotente. Se refería a la lucha por la Independencia de Nicaragua que librada César Augusto Sandino contra el invasor yanqui. Gabriela pedía que todos los países de América Latina cooperaran con dinero y con toda clase de ayuda a la lucha desigual, que era la causa de todos los pueblos de América morena.
Convocó, con voz encendida, a los jóvenes para que formaran una legión de combatientes e ir a pelear junto a los hermanos nicaragüenses, ofrendando –decía- incluso lo más preciado que tiene el ser humano, su propia sangre, en señal absoluta de sacrificio solidario.
Así era la dulce Gabriela.
También representante gremial
En 1924 viajó a Europa. En Madrid fue editado un pequeño volumen de “Ternura”, su segundo libro de poesía. Ese año visitó Estados Unidos, Italia, y Francia, donde dictó conferencias.
Al año siguiente regresó a América Latina. Se le rindieron homenajes en Brasil, Uruguay y Argentina. Permaneció unos meses en Chile.
En 1926 jubiló como maestra y se le reconoció una pensión. Apareció la tercera edición de “Desolación”.
Participó en una serie de eventos internacionales. Fue nombrada secretaria en una de las secciones de la Liga de las Naciones.
En 1927 se trasladó a vivir en Fontainebleau, Francia. Se le designó como delegada de Chile al Instituto Internacional de Cooperación Intelectual, donde logró conocer y crear vínculos de amistad con destacados intelectuales del mundo, como Madame Curie, Paul Valery, Henri Bergson, George Duhamel, Francois Mauriac y George Bernanos.
Asistió, ese año, al Congreso de Educación en Locarno (Suiza) en representación de la Unión de Profesores de Chile, UPCH. Este es un hecho poco conocido y de enorme importancia. Gabriela Mistral representando a una de las organizaciones más combativas que ha tenido el magisterio chileno.
Sandino honra de Latinoamérica
En 1928, estando en París volvió a escribir sobre el héroe nicaragüense: “El general Sandino carga sobre sus hombros vigorosos de hombre rústico, su espalda viril de herrero o forjador, con la honra de todos nosotros. Gracias a él la derrota nicaragüense será un duelo y no vergüenza; gracias a él, cuando la zancada de botas de siete leguas que es la norteamericana, vaya bajando hacia el Sur, los del Sur se acordarán de ‘los dos mil de Sandino’ para hacer lo mismo”. (Citado por Mario Céspedes en Recados para América. Textos de Gabriela Mistral”. Santiago, 1978, página 45).
En ese mismo año asistió al Congreso de la Federación Universitaria, celebrado en Madrid, representando a Chile y Ecuador.
El 26 de septiembre, fue designada por el Consejo de la Liga de las Naciones para ocupar un importante cargo en el Consejo Cinematográfico Educativo creado en Roma.
En ese mismo año de 1928 fijó su residencia en la Provenza, entre Orange y Avignon (Francia), desde donde viajaba continuamente a París, Ginebra y Roma, para asistir a diversas reuniones de trabajo. Con ella vivía su sobrino Juan Miguel Godoy Mendonza, de cuatro años de edad, al que llamaba Yin Yin.
En 1929 falleció doña Petronila Alcayaga Rojas, su madre, que fue sepultada en La Serena.
En 1930 visitó Estados Unidos, invitada a dictar conferencias en colegios de enseñanza media.
Nicaragua no es colonia
En 1931, estando en Nueva York, Gabriela Mistral escribió un recado titulado “La cacería de Sandino”. Allí denunció:
“Míster Hoover (Herbert Klark Hoover presidente de EE UU entre 1929 y 1933) ha declarado a Sandino ‘fuera de la ley’. Ignorando eso que llaman derecho internacional, se entiende, sin embargo, que los Estados Unidos hablan del territorio nicaragüense como del propio, porque no se comprende la declaración sino como lanzada sobre uno de sus ciudadanos: ‘Fuera de la ley norteamericana’…
“La frase cocedora de Mr. Hoover suena como ese Halalí de las grandes cacerías, cuando sobre la presa que ha asomado el bulto en un claro del bosque, el cuerno llamador arroja a la jauría. Es numerosa la jauría esta vez hasta ser fantástica: sobre unas lomas caerán cinco mil hombres y decena de aeroplanos. También equivale la frase a la otra de uso primitivo: ‘Tantos miles de pesos por tal cabeza’, usada en toda la tierra por los hombres de presa.
Lástima grande que la cabeza enlodada del herrero que la prensa yanqui llama bandido, sea, por rara ocurrencia, una cabeza a la cual sigue anhelante el continente donde vive toda su raza y una pieza que desde Europa llaman de héroe nato y de criatura providencial los que saben nombrar bien…
Mr. Hoover, mal informado a pesar de sus veintiún embajadas, no sabe que el hombrecito Sandino, moruno, plebeyo e infeliz ha tomado como un garfio la admiración de su raza, excepto uno que otro traidorzuelo o alma seca del Sur.” (Mario Céspedes: obra citada, páginas 92 y 93).
Su carrera consular
A partir de 1932, Gabriela Mistral inició su carrera consular. Fue nombrada ‘Cónsul particular de libre elección’. Comenzó en Génova, pero no pudo ejercer sus funciones, debido a que declaró sus posiciones antifascistas.
En julio de 1933 se desempeñó como Cónsul en Madrid, luego en Lisboa (Portugal).
Al año siguiente, publicó dos obras “Nubes blancas” y “Breve descripción de Chile”.
Con fecha 24 de septiembre de 1935, el Congreso Nacional de Chile la nombró ‘Cónsul de Elección con carácter vitalicio’.
Delia del Carril, Pablo Neruda y Gabriela Mistral
Neruda
En 1936, en Lisboa, escribió “Recado sobre Pablo Neruda”. En él señaló:
“La originalidad del léxico en Neruda, su adopción del vocablo violento y crudo corresponde en primer lugar a una naturaleza que por ser rica es desbordante y desnuda, y corresponde en segundo lugar a cierta profesión de fe anti-preciosista. Neruda suele asegurar que su generación de Chile se ha librado gracias a él del neo-gongorismo del tiempo. No sé si la defensa del contagio ha sido un bien o un mal; en todo caso la celebramos por habernos guardado el magnífico vigor del propio Neruda…
“Mi país le debe favor extraordinario; Chile ha sido país fermental y fuerte. Pero su literatura, muchos regida por una especie de Senado remolón que fue clásico con Bello y seudo-clásico después apenas si en uno u otro trozo ha dejado ver las entrañas ígneas de la raza, por lo que la chilenidad aparece en las Antologías seca, lerda y pesada. Neruda hacer estallar en ‘Residencia’ unas tremendas levaduras chilenas, que nos aseguran porvenir poético muy ancho y feraz”. (En Mario Céspedes: “Recados para América”. Textos de Gabriela Mistral. Páginas 196 a 200).
Máximo Gorki
Estando aún en Lisboa, Gabriela Mistral escribió en octubre de 1936 un hermoso Recado sobre el gran escritor y revolucionario soviético Máximo Gorki, fallecido en Moscú el 18 de julio de ese año. Allí escribió:
“El nombre Gorki significa para la gente de nuestra generación -¿verdad Manuel Rojas?- nuestra juventud entera y tal vez lo más digno de nuestro corazón de jóvenes. Bien podemos llamarlo, según la frase feliz, uno de los ‘autores de nuestra alma’ porque nos dio lo mejor que había en él para nutrir lo mejor que había en nosotros.
“Él nos pasó de la mano la estepa aplastada de sol o de lápida de hielo; él nos metió en el vértigo del alma rusa, ensanchando los registros de la nuestra con el estupendo ‘Tomás Gordeleft’; él nos contó la leyenda del ‘Kan y su hijo’, que todavía nos orea en nuestra memoria; él nos dio el cuerpo vasto de la revolución rusa en el puro bulto de ‘La Madre’, mujer del pueblo que parecía una madre criolla; él nos destapó la hedionda miseria del mundo, para que la odiáramos toda la vida y nos llevó al repudio de la almohada de los satisfechos que no se sienten nunca en el aire vivo de la noche el olor de los hospitales, de cárcel y de pudrideros donde tenemos ‘redimiéndose’ por una industria satánica a la carne de nuestra carne. Él nos contó a los niños del pueblo, recordándose a sí mismo, para chorrearnos tuétano adentro de un caldo de fuego que nos roa y devore hasta hacernos cumplir con la infancia. Y en cualquiera de sus fábulas, enliudadas de lirismo, él nos nutrió de la poesía de la tierra, del océano y del aire. Habla nunca oída, mano no estrechada que tanto contó y tanto proveyó, y tanta brasa buena llevó al pecho, cuando era ele tiempo de dar de comer y de beber a la que nada tenía en la mesa desnuda.
“Por eso su muerte nos ha remecido como la de un familiar verdadero y su rostro mongólico de las revistas ilustradas, nos ha detenido en los kioscos de la calle portuguesa, lo mismo que lo haría un grabado de Martí de Cuba o del Sarmiento argentino.”
(Mario Céspedes: obra citada, Páginas 216 y 217)
Aún en 1936 viajó a Guatemala como Encargada de Negocios y Cónsul general.
Recibiendo merecidos homenajes
Del 22 al 23 de julio de 1937 participó en el Coloquio de Artes y Letras efectuado en París, el que fue presidido por el poeta Paul Valery. La intervención de Gabriela Mistral versó sobre la situación del escritor latinoamericano y el futuro de las letras en este continente.
A fines de ese año viajó a Brasil. En Sao Paulo la declararon Miembro Honorario de la Sociedad Panamericana de Brasil. Estuvo por un tiempo en Buenos Aires, Argentina, en donde estrechó sus lazos de amistad con la escritora Victoria Ocampo, en cuya casa, ubicada en Mar del Plata pasó una temporada.
En 1938 efectuó una gira por América Latina y retorno a Chile por segunda vez. Hubo actos oficiales y populares en su homenaje. Por entonces, Gabriela Mistral se había convertido en la mujer más aclamada del continente.
En Buenos Aires, la Editorial del Sur, propiedad de la escritora Victoria Ocampo, publicó la segunda obra maestra de Gabriela: “Tala”. Donó parte de los derechos de autor de esta edición a instituciones que albergaban niños españoles víctimas de la guerra civil desatada por Franco.
Viajó a Perú en calidad de huésped oficial del Gobierno para dictar ciclos de conferencias. Luego visitó Cuba, donde fue aclamada como apóstol de la unidad intelectual americana.
Regresó por tercera vez a Estados Unidos. Estuvo dos meses en Florida. Estuvo en varias ciudades, entre ellas Nueva York y Washington.
En 1939 se desempeñó como Cónsul en Niza (Francia). Ese año surgió el interés de los intelectuales latinoamericanos por presentar a Gabriela Mistral como candidata al Premio Nóbel de Literatura. Encabezó esta iniciativa la escritora ecuatoriana Adelaida Velasco Galdós.
El Presidente Pedro Aguirre Cerda la designó ‘Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario’, ante los gobiernos de América Central, con residencia en San José de Costa Rica, cargó que no pudo aceptar por razones de salud.
En 1940 se trasladó a Brasil y se hizo cargo del Consulado en Niteroi. La acompañó su sobrino Juan Miguel Godoy Mendonza (Yin Yin). Luego ejerció como Cónsul en Petrópolis.
Fue un duro período de su vida. Por un lado los horrores de la Segunda Guerra Mundial; por el otro, las muertes sucesivas en Petrópolis de su amigo Stefan Sweig, en 1942, y de su sobrino Juan Miguel (Yin Yin), en 1943.
Premio Nobel
En 1945 se le otorga el Premio Nobel de Literatura. Fue el primero para América Latina.
Gabriela Mistral relata cómo conoció la noticia el 15 de noviembre de 1945:
“Estaba sola en Metrópolis (Brasil), en mi cuarto, escuchando en la radio las noticias de Palestina. Después de una breve pausa en la emisora se hizo el anuncio que me aturdió y no esperaba. Caí de rodillas frente al crucifijo que siempre me acompaña y bañada en lágrimas oré: ‘¡Jesucristo has merecedora de tan alto lauro a ésta tu humilde hija!’… Matilde –se refiere a Matilde Ladrón de Guevara-, si no fuera por la traducción maestra que hizo de mi obra el escritor sueco, puliendo mi técnica, y con ello, mejorando mi poema, tal vez jamás me habrían favorecido con el gran premio. Créalo, hermana”-
(Citado por Pedro Pablo Zegers Blanchet en “Gabriela Mistral: Premio Nóbel de Literatura 1945 (Sesenta años)”.
El 18 de noviembre se embarcó para Estocolmo (Suecia) en el vapor sueco ‘Ecuador’.
El 10 de diciembre de 1945, cuando tenía 56 años de edad, recibió el Premio Nóbel. En esa solemne ocasión, Gabriela Mistral dijo:
”Hoy Suecia se vuelve hacia América ibera para honrarla en uno de sus muchos trabajos de su cultura. El espíritu universalista de Alfredo Nóbel estaría contento de incluir en el radio de su obra protectora de la vida cultural al hemisferio sur del continente americano tan poco y tan mal conocido…
“Por una venturanza queme sobrepasa, soy en este momento la voz directa de los poetas de mi raza y la indirecta de las muy nobles lenguas española y portuguesa. Ambas se alegran de haber sido invitadas al convivio de la vida nórdica, toda ella asistida por su folklore y su poesía milenarias…
“Mi Patria, representada aquí por nuestro culto Ministro Gajardo, respeta y ama a Suecia, y yo he sido invitada aquí con el fin de agradecer la gracia especial que él ha sido dispensada. Chile guardará la generosidad vuestra entre sus memorias más puras”.
Neruda rinde homenaje a Gabriela Mistral
En la sesión del martes 20 de noviembre de 1945 de la Cámara Alta, el senador Pablo Neruda rindió homenaje a Gabriela Mistral. Señaló que “el Premio Nóbel que se le ha otorgado es una victoria colectiva, una vindicación de las capas populares de Chile”.
En 1945 ejerció como Cónsul Los Ángeles y Santa Bárbara (Estados Unidos).
La Asociación Bibliográfica y Cultural de Cuba le otorgó la medalla ‘Enrique José Varona’. Fue la primera ocasión que esa entidad le confiere un premio a un ciudadano extranjero.
En el año 1946 fue huésped oficial en Francia, Italia y Gran Bretaña. En París recibió el grado correspondiente de la ‘Legión de Honor’; en Italia, el grado de ‘Doctor Honoris Causa’ de la Universidad de Florencia. Regresó a Estados Unidos y se radicó en santa Bárbara. En esa ciudad escribió buena parte de ‘Lagar I’.
En 1947 se le otorgó el título de ‘Doctor Honoris Causa’ del Mills College, Oakland, California. En Nueva Orleáns, fue declarada ‘Hija de la Ciudad’.
En 1948 ejerció como Cónsul en Veracruz, México, residiendo allí dos años.
La palabra maldita
En agosto de 1949, Luis Enrique Délano y César Godoy Urrutia visitaron a Gabriela en México, para pedirle su adhesión al Congreso de la Paz, que se realizaría en septiembre en Ciudad de México. Se adhirió sin vacilar.
Poco después, estando siempre en Veracruz, escribió en noviembre de 1950 su famoso Recado “La Palabra Maldita”.
Allí dice: “Después de la carnicería del año 14, la palabra ‘paz’ saltaba de las bocas con u gozo casi eufórico: se había ido del aire el olor más nauseabundo que se conozca: el de la sangre, sea ella de vacunos, de insecto pisoteado o sea llamada ‘noble sangre del hombre’.
La humanidad es una gran amnésica y ya olvidó eso, aunque los muertos cubran hectáreas en el sobrehaz de la desgraciada Europa, la que ha dado casi todo y va en camino, si no de renegar, de comprometer cuando dio.
No se trabaja y crea sino en la paz; es una verdad de Perogrullo, pero que se desvanece apenas la tierra pardea de uniformes e hiede a químicas infernales…
“Hay palabras que, sofocadas, hablan más, precisamente por el sofoco y el exilio y la palabra’Paz’ está saltando hasta de las gentes sordas y distraídas…
“Hay que seguir voceándola día a día, para que algo del encargo divino flote aunque sea como un pobre corcho sobre la paganía reinante…
“Digámosla cada día, en donde estemos, por donde vayamos, hasta que tome cuerpo y cree una militancia de la paz, la cual llene el aire denso y sucio y vaya purificándolo”.
El Mercurio no sólo se negó a publicar ese Recado, sino que la despidió, según sus palabras “como una sirviente, después de veintitantos años de trabajo”.
En 1950 retornó a Nueva Orleáns, donde el Alcalde le hizo entrega de las llaves de la ciudad. En Washington obtuvo el ‘Premio Serra de las Américas’, concedido por ‘The Academy of America Franciscan History’.
Desde Nueva York se embarcó rumbo a Italia, donde se desempeñó como Cónsul en Nápoles.
En 1951 se le otorgó en Chile, muy tardíamente, el Premio Nacional de Literatura.
Su lealtad hacia Neruda
En 1952, Neruda perseguido por el Gobierno de González Videla, vivía en el exilio. Llegó a la Isla de Capri, en Italia. Allí el Cónsul chileno era Gabriela Mistral. Lo recibió con los brazos abiertos, sabiendo que con ello se jugaba su cargo. Había recibido una circular del Ministerio de Relaciones Exteriores, que le conminaba a cerrar las puertas al prófugo Pablo Neruda.
Luego escribe a una amiga: “Me prohibieron desde allá recibir a Neruda. Qué poco me conocen. Me hubiera muerto cerrándole la puerta de mi casa al amigo, al más grande poeta de habla hispana y, por último, a un chileno perseguido. Yo fui perseguida y cómo. También fui echada de diarios y revistas. Y lo serán muchos otros. No olvide nunca esto. Hay que transmitir la integridad del alma y decir con valentía lo que brota del corazón”.
En las Naciones Unidas
En 1953 desempeñó el cargo de Cónsul de Chile en Nueva York. Participo como delegada chilena en la séptima sesión de la comisión ‘Condición Jurídica y Social de la Mujer’, convocada por la Asamblea General de las Naciones Unidas. Dicha comisión funcionó entre el 16 de marzo y el 3 de abril.
Al año siguiente, tomó parte nuevamente en la octava sesión de esa comisión, que se desarrolló entre el 22 de marzo y el y el 9 de abril de 1954.
Ese mismo año viajó a Chile con rango de invitada oficial del Gobierno de Carlos Ibáñez del Campo. Recibió los honores oficiales, pero más importantes que estos fueron los entusiastas y cariñosos homenajes que le tributó el pueblo. Durante su estada en Chile, fue editado en Santiago su libro “Lagar I”.
Regresó a Estados Unidos. El 10 de diciembre de 1955, asistió en Nueva York a la lectura de su “Mensaje sobre los Derechos Humanos”, en la gran sala de la Naciones Unidas.
En 1956 el Gobierno chileno le fijó una pensión especial, mediante una ley promulgada en noviembre de ese año.
En Montegrande
El 10 de enero de 1957 murió Gabriela Mistral en el Hospital Hempstead de Nueva York.
Retornó a su patria, donde recibió el cariñoso homenaje del pueblo chileno. Sus restos fueron sepultados el 21 de enero de 1957 en Santiago y, el 23 de marzo de 1960, trasladados a Monte Grande, en el Valle de Elqui.
“El 29 de julio de 1964 –relata Volodia Teitelboim-, en plena campaña presidencial, Salvador Allende y Pablo Neruda llegaron al caserío de Montegrande. Entonces dijo Neruda que los restos de Gabriela Mistral habían sido traídos a su aldea natal porque ella allí quiso dormir su último sueño. En la ejecución de dicha voluntad intervino la Sociedad de Escritores, siendo él su presidente. Y el sitio preciso se escogió porque desde ese lugar se domina todo el valle. Neruda recordó que en todas partes donde la vio ella le hablaba de su cerro, de sus álamos, del agua que corría en la extensión pedregosa de esos valles… “Y cuando se quedó silenciosa, cumplimos con el deber de traerla al sitio desde donde partió su largo camino lleno de estrellas. Ella llamó la atención sobre los pies de los niños descalzos, que siguen aún descalzos”.
HOMENAJE DEL CEILER A CAMILO GUZMÁN SANDOVAL A UN AÑO DE SU PARTIDA FÍSICA
Iván Ljubetic Vargas, historiador del Centro de Extensión e Investigación Luis Emilio Recabarren, CEILER
“Hay hombres que luchan un día
y son buenos.
Hay otros que luchan un año
y son mejores.
Hay quienes luchan muchos años
y son muy buenos.
Pero hay quienes luchan toda la vida,
esos son los imprescindibles”
(Bertolt Brecht)
Camilo nació en Temuco el 30 de diciembre de 1940. Posteriormente, su familia se trasladó a Punta Arenas. En esa austral ciudad, cursó el 5º y 6º de Humanidades. A mediados de los años 50 regresó a la capital de la Frontera. Estudió en Centro Universitario Temuco de la Universidad de Chile. Ingresó a la Juventudes Comunistas, a la edad de 16 años. Por entonces nos conocimos, pues yo era el Secretario Político del Comité Regional Cautín de la Jota. Participamos juntos en diversas actividades.
Retornó a Punta Arenas en 1963. Ejerció como profesor en el Liceo de Niñas y en la Escuela Nº 6 Yugoslavia (hoy Croacia).
Después del golpe del 11 de septiembre de 1973 fue detenido. Salió al exilio en Alemania Federal. Residió en Francfort. Allí nos reencontramos.
Desde su llegada al destierro, Camilo desarrolló enorme actividad. Militó en una célula del Partido en Francfort. Fue uno de los fundadores de la Kinderhilfe Chile, institución de ayuda al niño chileno, que se multiplicó por toda Alemania Federal. Trabajó con el ASK, el Comité de Solidaridad Antifascista de la República Federal Alemana y con la Iglesia de ese país.
Participó, como todos los militantes comunistas en el exilio, en la grandiosa tarea de contribuir a financiar la lucha contra la dictadura en Chile, levantando la combativa empanada como un símbolo contra Pinochet.
En 1983, estando yo como Encargado del Coordinador del Partido Comunista de Chile en la Alemania Federal, Camilo fue elegido secretario de organización de ese Coordinador. Una vez más me correspondió trabajar con él. Desarrolló un sacrificado trabajo. Visitábamos cada fin de semana una de las 20 células que existían en ese país, siempre en su automóvil y él conduciendo. Esto durante seis años. En los calurosos días de verano, en los crudos inviernos, con mucho hielo y nieve en los caminos. En la bella primavera, con su tormentas imprevistas. En el otoño de hojas caídas.
Recuerdo que en más de una vez, enfrascados en conversaciones (en ocasiones discusiones subidas de tono) sobre el trabajo del Partido, nos equivocábamos de autopista. Estábamos totalmente perdidos.
– “Camilo –le decía yo- tú tienes la culpa ¿y qué hacemos ahora?, ¡vamos llegar atrasados a la reunión!”
-“Ivancito (siempre me dijo así), ten fe, Dios siempre ayuda a los buenos”. Y, después de meternos en alguna ciudad, retornábamos a la vía que nos llevaría a la reunión programada. Acelerando, a mata caballos, llegábamos a tiempo a encontrarnos con los compañeros que nos estaban esperando.
En otras ocasiones llegábamos a ciudades, que no conocíamos y que, por tanto, no teníamos ni la más mínima idea donde estaba la dirección indicada. Eso nos ocurrió, por ejemplo, en la ciudad de Mannheim, donde las calles en vez de nombre, tienen número. Dábamos vueltas y vueltas. Parece que, de verdad estábamos en el equipo de “los buenos” según la calificación de Camilo, porque de pronto nos encontrábamos frente a la dirección requerida. Entonces Camilo con una sonrisa llena de satisfacción y con una chispa de picardía en sus ojos, me decía: “Ves, Ivancito, como Dios ayuda a los buenos”.
Camilo retornó a la Patria en 1990. Se estableció en Ñuñoa, realizando desde su llegaba una admirable labor. De inmediato se incorporó al Partido, a la célula Santiago Aguilar, en la cual también militó el compañero Luis Corvalán, el más grande dirigente comunista chileno después de Luis Emilio Recabarren.
Con Marcia regresamos a Chile desde el exilio, el martes 23 de octubre de 1990. En el aeropuerto nos esperaban familiares y compañeros. Entre ellos, Camilo. Nos llevó en su automóvil hasta el domicilio donde nos quedaríamos por algún tiempo: Simón Bolívar 1862. Al despedirnos me dijo: “Ivancito, por lo pronto, descansa. El próximo domingo te pasaré a buscar a las 9,30 de la mañana, para que concurramos al Caupolicán. Hay un acto del Partido”.
Como siempre, cumplió Camilo. A las 9,30 horas del domingo 28 de octubre de 1990 me pasó a buscar y nos fuimos al Caupolicán. Fue así como gracias a Camilo, comencé mis actividades revolucionarias en Chile, a cinco días de haber retornado. Concurrí a un gran acto, lleno de banderas rojas. Ese magno evento era para celebrar la legalización del Partido Comunista de Chile, después de la dictadura fascista, en la cual un tal Pinochet, junto a antidemocráticos civiles y militares, pretendieron borrarnos de la faz de la tierra. Resonaron ese 28 de octubre de 1990 los “y que fue…y que fue, aquí estamos otra vez”, las canciones revolucionarias, consignas y La Internacional. Ambos estábamos, como otros miles, plenos de alegría y emoción.
Camilo fue por largo tiempo, hasta el año 2002, miembro del Comité Comunal Ñuñoa del Partido Comunista. Ocupando diferente cargos, entre ellos, como brillante Secretario Político. Entre sus obras, estuvo fundar “La Comuna”, órgano oficial del Comunal Ñuñoa del Partido Comunista.
En los años 1992 a 1996, durante el período del Alcalde Pablo Vergara Loyola, entonces militante del Partido Humanista, Camilo se desempeñó como responsable de la educación comunal. Su eficiente y creadora labor es recordada por los maestros de ese tiempo.
Tengo frente a donde escribo estas líneas colocada una foto. Estamos con Camilo. Ambos con una copa de vino en la mano. Fue para un cumpleaños de mi querido camarada. Éste siempre me echaba tallas porque yo no bebo bebidas alcohólicas. Ese día preparó discretamente a alguien que nos tomara una foto y luego me dijo:
-Ivancito, estoy de cumpleaños y tienes que hacer un brindis conmigo. Me pasó una copa de vino. En ese momento brilló un flash. Quedó inmortalizada la alegre sonrisa y la pícara mirada de un feliz Camilo, que me hizo “pecar” en un día de su cumpleaños. Yo estoy mirándolo, contagiado con su alegría. Más atrás, sentada, se ve a Marcia, que sonríe ante la gracia del cumpleañero.
Camilo terminó sus días militando en nuestra célula, la Julieta Campusano.
Desde la fundación del CEILER se constituyó en un pilar de sus actividades e infaltable conductor de los eventos.
Habían pasado 37 años de ese acto del 28 de octubre de 1990, cuando con Camilo y otros compañeros acordamos asistir juntos el domingo 23 de abril de 2017. Otra vez al Caupolicán, para celebrar una nueva y exitosa legalización de nuestro Partido. Pero en esa ocasión concurrimos sin la compañía física de Camilo. Su noble corazón de comunista había dejado de latir, tres días antes, el jueves 20 de abril de 2017.
El masivo y hermoso velatorio, contó con la presencia de muchos amigos y compañeros, entre estos, una delegación del Pleno del Comité Central del Partido Comunista de Chile, que en ese momento se realizaba. Fue una demostración del cariño y respeto que se ganó el revolucionario llamado Camilo Guzmán Sandoval.
Porque Camilo fue un recabarrenista ejemplar. Responsable, valiente, estudioso, con un profundo y positivo espíritu crítico. Firme en la defensa de los principios marxistas- leninistas dentro y fuera del Partido. Duro con el enemigo de clase. Fraternal, respetuoso y tierno con sus compañeros. Generoso y solidario. Leal amigo. De gran llegada con los aliados y con todos los que estaban en su entorno. Trabajador incansable. De gran sentido práctico. Sencillo y modesto. Un evolucionario a carta cabal. Y, sin lugar a dudas, un imprescindible, que luchó toda su existencia.
En nombre y representación del Directorio del CEILER, proclamamos:
¡Honor y gloria a Camilo Guzmán Sandoval, consecuente heredero de Luis Emilio Recabarren!